viernes, 20 de mayo de 2016

UNA ES ENFERMERA AUNQUE NO QUIERA

         ¿Por qué digo esto? No, no temáis, no voy a volver a vestirme de negatividad o como dice mi madre, « y venga la burra al trigo». Titulo esta entrada así, primero, porque rima y segundo porque ayer me corté.
         ¿Mucho más claro? ¿No?      
         Vale, ha llegado el momento de contaros el porqué de este vacío informativo en mi blog: estoy de baja desde hace meses y es por eso que no tengo mucho que contar y además he estado compilando entradas y escribiendo algunas nuevas para un futuro proyecto. Respecto a mi baja, no me pasa nada malo, de hecho me pasa lo más bonito que me ha sucedido jamás: una pequeña sirena anda dando pataditas en mi abdomen y los médicos prefieren que su mamá no vaya a trabajar para que crezca sana y fuerte.
         Hechas las aclaraciones, si retomamos el título de la entrada entiendo que no entendéis nada o sois listos como avispas (que no seré yo quien lo dude). Pero para los que preferís alguna aclaración, ¡allá voy!
         Ayer me sajé medio dedo pulgar (ya será menos) cortando melón (un clásico veraniego). Estaba sola (miento, estaba Kala, mi perrita, pero ya me dirás tú). Sentí que el corte era profundo pero no quise indagar mucho no fuera a ser que entre el calor, tanta hormona y el no poder sincoparme a gusto (como se desmayan todas las embarazadas en la tele) me cayera redonda (nunca mejor dicho porque de tan poco moverme empiezan a no distinguírseme las articulaciones, tipo Naranjito).


         Y aunque pensaba que se me estaba olvidado mi profesión, la enfermera que habita en mí se puso a la faena con una efectividad meritoria. En seguida fui al grifo a lavar la herida con agua fría, después lo cubrí con papel de cocina (es lo que había) y subí la mano por encima del corazón para disminuir el riego, con la otra mano abrí el congelador y busqué un cubito de hielo para mermar la vascularización. Fui hacia donde tengo el botiquín (en un baño) y recé porque me quedara algún punto americano (de esos que se te caen a los bolsillos del pijama y ya que están, pues te lo llevas a casa). No, no tenía ningún antiséptico ( así que toca confiar en mis defensas) pero sí había puntos americanos. Con la mano decente los corté y en menos que canta un gallo tenía la hemorragia controlada y mi dedo cubierto con una gasita y esparadrapo (el esparadrapo de farmacia, cosa que me sorprendió).
  

         Cuando me volví a sentar para comerme la rajita de melón, con toda esa adrenalina corriendo por mis venas (es lo que tiene estar de baja, puede que esto sea de lo más emocionante en mis últimos meses), me di cuenta de que SOY ENFERMERA, que lo llevo dentro de mí, que mi cabeza piensa a la velocidad de la luz (o más) cuando de accidentes se trata. No creo que otras profesiones estén tan incrustadas en el profesional que las ejerza. Me explico con ejemplos.
         Ahora llega el calorcito, las venas se dilatan, por la calle los edemas maleolares afloran como los mosquitos... decidme que no sufrís cuando veis esos miembros inferiores hinchados como patas de elefante calzando zapatos planos, o cruzando las piernas. ¿No os entran ganas de aconsejarle al sufridor que use otro calzado más favorecedor para la vascularización o que descruce las piernas? ¿Soy yo la rara?


         ¿Y cuando alguien se desmaya cerca de ti y ves como un tropel de gente (con buena voluntad, pero tropel) le rodean y a nadie se le ocurre lo de subir las piernas? ¿No sufrís?

         Por no hablar de todas esas venas que ves (sobre todo en los gimnasios) gruesas, rectitas, hechas para prácticas y fantaseas con canalizarlas con abbocaths mínimo del 16.
         ¿O cuando os cruzáis con alguien con esa color azuladillo en mejillas, capilares a la vista, tos perruna y le veis fumándose un cigarrillo tan pancho? ¿No os entran  ganas de arrancarle el cigarro de cuajo y decirle que tiene el EPOC garantizado?
         Y esas veces que vas tranquila por el parque (desde que estoy de baja es mi actividad diaria) y te cruzas con un running dominguero, que salta a la vista que corre una vez al mes, rojo como un tomate, robando todo el aire del parque y sudando la gota gorda, ¿no te entran ganas de aconsejarle otro deporte menos agresivo para su corazón?
         Por supuesto no me olvido de todas esas preguntas que familiares, vecinos, conocidos o cualquiera que se entere te hacen por ser enfermero. Yo os prometo que a veces me quedo a cuadros con las preguntas, tipo (caso real):
         —¿He de preocuparme por tener mucha electricidad estática? Últimamente me dan calambres las cosas...
        
         ¿Entendéis ahora el título "Una es enfermera aunque no quiera"? Porque aunque a mí ayer me vino bien para solventar mi accidente doméstico hay veces que sufres al ver enfermedades, malos hábitos, o comportamientos nocivos en la humanidad ajena a ti a la que no puedes pararte a aconsejar para que no piensen que eres un metomentodo.
         Y ahora, aprovechando que he escrito esta entrada y que el Pisuerga pasa por Valladolid, os voy a contar todas esas novedades que tengo (aunque ya sabéis cual es la más importante).
         Ha salido mi nuevo libro: Quiéreme si no te abrazo. Es la continuación de Abrázame que no te quiero y está gustando mucho, o eso me dicen, "hasta más que el primero". Os invito a que le deis una oportunidad a "mi cielo", seguro que no os deja indiferente y os lo pasáis muy bien este veranito. Deciros que Abrázame ya va por la tercera edición... (¡yuhuuuu!). Os adjunto el link del trailer  https://www.youtube.com/watch?v=vHWln086n7g


         -Este domingo (22) por la mañana me podréis ver en la feria del libro de Fuenlabrada (junto al pollo Pepe o la patrulla canina) en la caseta de la librería Bravo.
        - El sábado 28 (sí, el de la Champion),¡¡¡¡¡ estaré en la Feria del Libro de Madrid!!!! en la caseta de la librería Atenas (165), por la tarde, antes del partido (no seáis ansias, da tiempo a todo). Y me gustaría, que ya que han apostado por mí, firmar algún librito. ¡Venga, animaos! Aunque sea por verme como una peonza.


        - El 4 de junio, de 15.30 a 17.30 regresaré a la Feria del libro para un encuentro con escritoras de mi editorial (kiwi) y lectores, donde habrá sorteos, y ya podréis adquirir mi nueva historia que está incluida en el libro Summer love que justo sale el día después y las tres escritoras que participamos os lo podremos firmar.


         -El viernes 17 de junio presentaré junto a Kate Danon, Summer love en la librería Bravo, Fuenlabrada.

         Y no os aburro más... ¡Ah, sí! Como habéis llegado hasta aquí os merecéis un sorteíto. Tengo (no queráis saber porqué) un kindle (formato digital de Amazon) de Quiéreme si no te abrazo. Si compartís esta entrada en facebook y me etiquetáis para que os pueda numerar, el domingo 29 sorteo el libro (que os repito no queráis saber porqué me lo he descargado si yo no tengo kindle).
         Un abrazo a todos.