lunes, 3 de octubre de 2016

Qué se preparen los de Anatomía de Grey

          Ahora sí que sí, por fin me atrevo a decir que mi siguiente novela sí que está relacionada con el universo sanitario. La historia nace en un hospital, como tantas y tantas. Porque nuestro mundo da para mucho, no solo es cuestión de técnicas, pruebas, tratamientos, cuidados... en nuestro mundo también se fraguan grandes historias de amor (y rupturas posteriores que dan para muchos cafés cotillescos). Y eso es lo que debería suceder en "Si tiene que ser" (lo del amor) y puede que lo haga, pero para saberlo tendréis que leerla, golfillos...
         Pero no solo se trata de amor, ya me conocéis, según avanza la historia veremos como los protagonistas se enfrentan a la vida (o la vida a ellos) y no les quedará otra que tomar decisiones trascendentales e importantes. Es una novela muy coral donde se unen familia, amistad, amor y sorpresas y todo ello con un toque divertido, fresco y original, o eso intento, por lo menos el narrador de la historia seguro que os sorprenderá.


         ¿Qué hay del mundo sanitario? Pues de todo, problemas en la contratación, relaciones entre compañeros, noches, guardias, pacientes agresivos, pinchazos accidentales... en fin, nuestra vida contada de la manera más natural y sencilla, sin parafernalias.

         Es una novela que estoy deseando que vea la luz porque creo que es muy redonda. La dividí en cuatro partes bastante diferentes entre ellas, sobre todo la última, en la que todo cambia. Yo diría que es mi novela más arriesgada por lo diferente, pero creo que puede pellizcar a mucha gente porque los personajes son muy especiales. Esa es mi intención: pellizcar almas mientras os divertís leyendo.
         Y como no quiero contar más solo añadiré que espero que os guste porque está escrita con mucho cariño y sobre todo, muchas ganas.
         Para celebrar que sale a la venta, tiro la casa por la ventana (mi casa es tan pequeña que cabe) y sorteo un ejemplar. ¿Qué tenéis que hacer? Compartid este post y dejarme un comentario en facebook con vuestra opinión para saber que lo habéis compartido.


         

viernes, 20 de mayo de 2016

UNA ES ENFERMERA AUNQUE NO QUIERA

         ¿Por qué digo esto? No, no temáis, no voy a volver a vestirme de negatividad o como dice mi madre, « y venga la burra al trigo». Titulo esta entrada así, primero, porque rima y segundo porque ayer me corté.
         ¿Mucho más claro? ¿No?      
         Vale, ha llegado el momento de contaros el porqué de este vacío informativo en mi blog: estoy de baja desde hace meses y es por eso que no tengo mucho que contar y además he estado compilando entradas y escribiendo algunas nuevas para un futuro proyecto. Respecto a mi baja, no me pasa nada malo, de hecho me pasa lo más bonito que me ha sucedido jamás: una pequeña sirena anda dando pataditas en mi abdomen y los médicos prefieren que su mamá no vaya a trabajar para que crezca sana y fuerte.
         Hechas las aclaraciones, si retomamos el título de la entrada entiendo que no entendéis nada o sois listos como avispas (que no seré yo quien lo dude). Pero para los que preferís alguna aclaración, ¡allá voy!
         Ayer me sajé medio dedo pulgar (ya será menos) cortando melón (un clásico veraniego). Estaba sola (miento, estaba Kala, mi perrita, pero ya me dirás tú). Sentí que el corte era profundo pero no quise indagar mucho no fuera a ser que entre el calor, tanta hormona y el no poder sincoparme a gusto (como se desmayan todas las embarazadas en la tele) me cayera redonda (nunca mejor dicho porque de tan poco moverme empiezan a no distinguírseme las articulaciones, tipo Naranjito).


         Y aunque pensaba que se me estaba olvidado mi profesión, la enfermera que habita en mí se puso a la faena con una efectividad meritoria. En seguida fui al grifo a lavar la herida con agua fría, después lo cubrí con papel de cocina (es lo que había) y subí la mano por encima del corazón para disminuir el riego, con la otra mano abrí el congelador y busqué un cubito de hielo para mermar la vascularización. Fui hacia donde tengo el botiquín (en un baño) y recé porque me quedara algún punto americano (de esos que se te caen a los bolsillos del pijama y ya que están, pues te lo llevas a casa). No, no tenía ningún antiséptico ( así que toca confiar en mis defensas) pero sí había puntos americanos. Con la mano decente los corté y en menos que canta un gallo tenía la hemorragia controlada y mi dedo cubierto con una gasita y esparadrapo (el esparadrapo de farmacia, cosa que me sorprendió).
  

         Cuando me volví a sentar para comerme la rajita de melón, con toda esa adrenalina corriendo por mis venas (es lo que tiene estar de baja, puede que esto sea de lo más emocionante en mis últimos meses), me di cuenta de que SOY ENFERMERA, que lo llevo dentro de mí, que mi cabeza piensa a la velocidad de la luz (o más) cuando de accidentes se trata. No creo que otras profesiones estén tan incrustadas en el profesional que las ejerza. Me explico con ejemplos.
         Ahora llega el calorcito, las venas se dilatan, por la calle los edemas maleolares afloran como los mosquitos... decidme que no sufrís cuando veis esos miembros inferiores hinchados como patas de elefante calzando zapatos planos, o cruzando las piernas. ¿No os entran ganas de aconsejarle al sufridor que use otro calzado más favorecedor para la vascularización o que descruce las piernas? ¿Soy yo la rara?


         ¿Y cuando alguien se desmaya cerca de ti y ves como un tropel de gente (con buena voluntad, pero tropel) le rodean y a nadie se le ocurre lo de subir las piernas? ¿No sufrís?

         Por no hablar de todas esas venas que ves (sobre todo en los gimnasios) gruesas, rectitas, hechas para prácticas y fantaseas con canalizarlas con abbocaths mínimo del 16.
         ¿O cuando os cruzáis con alguien con esa color azuladillo en mejillas, capilares a la vista, tos perruna y le veis fumándose un cigarrillo tan pancho? ¿No os entran  ganas de arrancarle el cigarro de cuajo y decirle que tiene el EPOC garantizado?
         Y esas veces que vas tranquila por el parque (desde que estoy de baja es mi actividad diaria) y te cruzas con un running dominguero, que salta a la vista que corre una vez al mes, rojo como un tomate, robando todo el aire del parque y sudando la gota gorda, ¿no te entran ganas de aconsejarle otro deporte menos agresivo para su corazón?
         Por supuesto no me olvido de todas esas preguntas que familiares, vecinos, conocidos o cualquiera que se entere te hacen por ser enfermero. Yo os prometo que a veces me quedo a cuadros con las preguntas, tipo (caso real):
         —¿He de preocuparme por tener mucha electricidad estática? Últimamente me dan calambres las cosas...
        
         ¿Entendéis ahora el título "Una es enfermera aunque no quiera"? Porque aunque a mí ayer me vino bien para solventar mi accidente doméstico hay veces que sufres al ver enfermedades, malos hábitos, o comportamientos nocivos en la humanidad ajena a ti a la que no puedes pararte a aconsejar para que no piensen que eres un metomentodo.
         Y ahora, aprovechando que he escrito esta entrada y que el Pisuerga pasa por Valladolid, os voy a contar todas esas novedades que tengo (aunque ya sabéis cual es la más importante).
         Ha salido mi nuevo libro: Quiéreme si no te abrazo. Es la continuación de Abrázame que no te quiero y está gustando mucho, o eso me dicen, "hasta más que el primero". Os invito a que le deis una oportunidad a "mi cielo", seguro que no os deja indiferente y os lo pasáis muy bien este veranito. Deciros que Abrázame ya va por la tercera edición... (¡yuhuuuu!). Os adjunto el link del trailer  https://www.youtube.com/watch?v=vHWln086n7g


         -Este domingo (22) por la mañana me podréis ver en la feria del libro de Fuenlabrada (junto al pollo Pepe o la patrulla canina) en la caseta de la librería Bravo.
        - El sábado 28 (sí, el de la Champion),¡¡¡¡¡ estaré en la Feria del Libro de Madrid!!!! en la caseta de la librería Atenas (165), por la tarde, antes del partido (no seáis ansias, da tiempo a todo). Y me gustaría, que ya que han apostado por mí, firmar algún librito. ¡Venga, animaos! Aunque sea por verme como una peonza.


        - El 4 de junio, de 15.30 a 17.30 regresaré a la Feria del libro para un encuentro con escritoras de mi editorial (kiwi) y lectores, donde habrá sorteos, y ya podréis adquirir mi nueva historia que está incluida en el libro Summer love que justo sale el día después y las tres escritoras que participamos os lo podremos firmar.


         -El viernes 17 de junio presentaré junto a Kate Danon, Summer love en la librería Bravo, Fuenlabrada.

         Y no os aburro más... ¡Ah, sí! Como habéis llegado hasta aquí os merecéis un sorteíto. Tengo (no queráis saber porqué) un kindle (formato digital de Amazon) de Quiéreme si no te abrazo. Si compartís esta entrada en facebook y me etiquetáis para que os pueda numerar, el domingo 29 sorteo el libro (que os repito no queráis saber porqué me lo he descargado si yo no tengo kindle).
         Un abrazo a todos.

        
        

         

lunes, 8 de febrero de 2016

LA GUINDA DEL PASTEL



         Cómo han pasado los años, las vueltas que da la vida...
         ¿Quién no se ha dicho esto alguna vez cuando se ve frente a un plato de lentejas y se le hace la boca agua cuando de joven no quería ni olerlas?
         Los gustos van cambiando. Las preferencias van cambiando. La escala de valores va cambiando. El cuerpo, también ( en un 99%  de los casos, a peor).
         Si a mí me hubieran dicho cuando tenía veinte años que cuando llegase a los treinta y cinco iba a preferir quedarme en casa un viernes viendo «Tu cara me suena» a salir a cenar y pegarme unos bailes, le hubiera respondido al aprendiz de clarividente:
         —¡Tú estás chalao!
         Si el chalao, jugándosela de nuevo, me hubiera vaticinado que con los treinta y cinco iba a preferir una quedada con amigos en una casa, en horario de comida, con la música bajita para poder hablar, que salir por la noche a darlo todo, le hubiera increpado con total convencimiento:
         —¡Mira, qué no! ¡Eso es imposible! ¡No tienes ni idea! ¡A mí me encanta la noche! ¡Yo sé quién soy!
         Y el caso es que alguna vez me lo dijeron, y aunque no recuerdo exactamente quién y cuál fue mi respuesta (mi memoria vino estropeada de serie), sé que hube de contestar algo similar a lo anterior.


         El primer contrato que me hicieron de enfermera fue en Urgencias en turno de mañana. Bien y mal. Bien porque era en Urgencias, mal porque era de mañana. Claro que apenas hice porque las cambié todas.
         Por todos es sabido en el ámbito hospitalario que cambiar el turno de la mañana a la tarde es infinitamente más sencillo que al contrario. Quien tiene la mañana tiene el poder. Este es el porqué de esta entrada. Nunca pensé que una de mis mayores aspiraciones en la vida iba a ser la misma que la de los demás compañeros de fatigas. Nunca creí que aquello por lo que la gente discute, se clava algún que otro cuchillo y pide como su más preciado deseo a La Fontana de Trevi, iba a ser el mío.
         Porque si hay algo que el trabajador (de más de treinta años) anhela en el hospital, si hay algo deseado y envidiado a partes iguales, si hay algo por lo que más de uno vendería su alma al diablo (en argot poético, en argot hospitalario es trabajar hasta en medicina interna o geriatría) es conseguir el TURNO DE MAÑANA.
         El "de ocho a tres" no es nada fácil de lograr, amigos. Eso y ser fijo son la guinda del pastel del sanitario; eso te hace ir con la cabeza alta por Ibiza aunque vistas una talla cuarenta y cuatro; eso es mejor que Christian Grey en el cuarto rojo dispuesto a darte un repaso.


         Son incontables las de "guerras civiles" que se han dado en cada servicio de cualquier hospital por el reparto de mañanas. Os confieso que nunca me he informado al completo (es una técnica que uso cuando no me quiero cabrear, prefiero no saber), pero hay multitud de "leyes o leyendas" que los interesados repiten como el credo. Os redacto las más contradictorias:
         •En caso de haber contratados interinos o eventuales en turno de mañana y fijos en tarde, los fijos pueden pasar a la mañana y desplazar a los eventuales (siempre y cuando estos no sea familiares de cualquier directivo hospitalario).
         La otra versión:
         •Si el fijo no ha consolidado su plaza en turno de mañana, se quedará en el turno de tarde, aunque haya contratados en mañana (y eche espuma por la boca, oreja o anexos).

         Sé que es un poco complicado de entender (tipo alcalde, vecinos, alcalde...) y más si no trabajas en este sector, pero para explicarme mejor:
         Depende donde trabajes se hace una cosa u otra y ya te puedes poner rojo como el famoso emoticono que no tienes nada qué hacer.
         Y ahora me hallo en una disyuntiva cuando menos desveladora. El lunes que viene, los fijos, en el hospital en el que trabajo elegimos ubicación y turno. Va por orden de puntuación (tiempo trabajado) y pese a que en alguna entrada (leed los comentarios de "Tensiones en la planta") me tildaron de "vieja gloria", soy de las últimas en elegir... ¿Y sabéis qué? Después de todo lo anteriormente citado imaginaréis que:
         ¡¡¡Quiero la mañana!!! ¡¡¡Quiero la mañana!!! ¡¡¡¡¡¡Quierooooo la mañaaaanaaaa!!!!
         Lo que antes era:
         —¡Puaj, qué madrugón!
         Ahora se ha convertido:
         —¡Ufff, salir a las tres! ¡Qué pasada!
         Lo que antes era:
         —Paso de la mañana, hay muy mal ambiente.
         Ahora es:
         —Tú dame mañana y el ambiente ya lo creo yo.
         Lo que antes era:
         —¡Trabajar un sábado y un domingo de mañana! ¡Qué horror! ¡No puedo trasnochar.
         Ahora es:
         —¡Trabajar un sábado y un domingo de mañana! ¡Qué guay! ¡Puedo comer con mi familia, tomar cañas con los colegas, ver a mi sobrino!
         Las vueltas que da la vida...
         Tengo una semana para valorar si quedarme en la tarde y salir ¡a las diez en el frío invierno! o irme (si queda algún hueco) a un servicio donde se trabaje mucho y regular (porque para uno bueno no me llega) a costa de ese ansiado ocho a tres. Y como he empezado con una canción, acabó con otra un poquito versionada:
         ¿Qué pasara? ¿Qué servicio habrá? Puede ser día o noche...tan, tan tan...
         Esta vez sí que os ruego comentarios. Necesito ayuda.



         

viernes, 22 de enero de 2016

QUIEN TIENE BOCA SE EQUIVOCA

       Estaba yo esta mañana tecleando algo que luego os comento y me he llevado una ingrata sorpresa. Me ha saltado la ondulada línea roja del corrector del Word para avisarme de que una palabra no estaba bien escrita. Y me he dado cuenta de que aquello sonaba muy raro pero nunca le había echado cuentas. Hoy puedo reconocer y reconozco que toda mi vida he dicho "cinta inlante" a la cinta aislante y lo peor, ¡ni preocupá!
        He llamado a mi madre para saber si es culpa suya, pero no, ella dice cinta aislante (pero ha aceptado que lo hace muy rápido). He llamado a mi par y él me ha admitido que dice "cinta ailante" (no hacemos uno listo entre los dos). Y entonces me he puesto a pensar en todas aquellos errores lingüísticos que estamos hartos de oír en el ámbito sanitario. Ya, seguro que se os acaba de dibujar una sonrisa de lo más ladina. ¡Vamos allá!

         
        ¿A quién no le han dicho alguna vez «me duele mucho la GUÍA que me has puesto señorita?». GUÍA en vez de vía es de lo más extendido.
         Ni qué decir tiene ONDA en vez de sonda o la típica pregunta que surge de la principal preocupación de nuestros pacientes geriátricos:
         «¿Señorita cuándo me va a poner el EDEMA?» en vez del enema. Esto del edema... me hace recordar una anécdota de lo más graciosa (por lo menos para mí). Una compañera contándome minuciosamente la guardia un día que yo entraba de noches, os aseguro que es muy delicada y estilosa, me soltó sobre un paciente que parecía estar en anasarca (edema generalizado):
         —Tiene edematizadas las pelotas . —Lo hizo con gesto y todo. Yo no pude parar de reírme en toda esa noche.
         Lo del gelocatil es un tema para hacer una tesis. Lo llaman de cualquier forma: PILATIL, JALOCATIL... Claro, partiendo de la base que hay quien a las medicinas las llama MIDICINAS, al sintrom: CINTROM  e incluso CITROEN; al supositorio: POSITORIO o a la buscapina: MOSCAPINA.
         Hay otro error muy extendido, aunque yo no sé si es error. ¿Nunca os han dicho «me han operado del APENDI»?. Este, en concreto, me parece de lo más simpático, la gente confraterniza con su propia anatomía y se permite acortar el nombre a sus órganos.
         ESQUINCE en vez de esguince, CRAGULAR en vez de coagular, GOMITAR por vomitar, ALMORROIDES por hemorroides, OPOTULISTA en vez de oculista, son otros que me acaban de soplar mis compañeras.
         Pero de los casos más heavys que yo he escuchado en mi vida es el de una señora que cuando le preguntaron por su anterior parto contestó (espero que no os ofenda pero es lo que dijo):
         —Bien, pero al final el niño me comió el coño.
         ¡Toma ya! ¡Y ni preocupá con el posible canibalismo de su bebé!  Me imagino que alguno habréis adivinado que lo que la pobre criatura hizo fue aspirar meconio y no ingerir partes blandas.
         Pero lo de hoy me ha hecho darme cuenta de que ninguno (o casi ninguno) estamos a salvo de error lingüístico, que si yo llego a ir a una ferretería pidiendo "cinta inlante" me hubieran mirado como yo miro cuando me piden el famoso pilatil.

         Ahh! Lo que estaba escribiendo cuando se me ha cruzado la famosa palabrita es una especie de novela, muy fresquita, muy rica, llena de anécdotas enfermeriles que espero que pronto vea la luz. Os invito a que si tenéis algún momento surrealista, o anécdota muy graciosa me la enviéis por correo a ireneferb@hotmail.com  
         Un beso y como todavía estoy a tiempo:

         ¡Feliz año!
      Os dejo con una reflexión que nada tiene que ver pero que me la acabo de encontrar y me ha hecho pensar: