jueves, 22 de octubre de 2015

C´est la vie

        Soy enfermera y me enfermo cada vez que lo pienso, ese es el nombre de mi blog —al que tengo abandonado desde tiempos inmemorables (perdón lectores míos)—. Eso ya lo sabíais, no os descubro nada nuevo, pero y si... resulta que... a lo mejor... (escribo con la precaución de no lanzar campanitas al vuelo no vaya a ser que me caigan en la cabeza). 

         ¿Y si ya no enfermo cada vez que pienso que soy enfermera? ¿Qué sentido tendría este blog? ¿Realmente me habré curado? No sé, no sé.
         Lo que sí sé es que voy contenta a trabajar (aunque las L me siguen gustando más, infinitamente más, y eso que apenas las cato).
         Lo que sí sé es que estoy aprendiendo mucho.
         Lo que sí sé es que he recuperado mi hábito del canturreo mientras trabajo.
         Lo que sí sé es que no me duelen (con tanta asiduidad) la espalda, ni la cabeza, ni las piernas.
         Lo que sí sé es que vuelvo a gastar bromas a los pacientes, a hacer el payaso y a preocuparme en conocerlos.
         Pero las campanitas vamos a dejarlas todavía en mi bolso, porque han sido tantos años de quemazón intenso que no me atrevo a cantar victoria.


         La enfermería es una profesión con tantas vertientes, que sin ser sanitarios entenderéis que nada tienen que ver el enfermero que trabaja en neonatos con el que lo hace en rayos. Me siento con la experiencia de decir que depende donde siembres tus cuidados, tu motivación crece o decae, lentamente, como una herida infectada que no cura.
         Lo que no quiere decir que no esté orgullosa de mis nueve años en medicina interna, lo estoy. Me han servido para aprender, para compartir experiencias, para adivinar la paciencia que puedo llegar a tener, para conocer a un montón de gente interesante que ha aportado mucho a mi vida (y espero que sigan haciéndolo), lo que quiero decir es: ¡¡¡¡ex-compis, huid!!!! 

         Y no solo a ellas, a todo el que se compare con una paraguaya (de quemado), huye!!! Hay mucho terreno por descubrir. Estudia, da la lata en personal, prepara oposiciones, qué sé yo. Comprendo que no es fácil, sé que da miedo, pero hemos estudiado una carrera para trabajar en algo que nos gusta y no en dónde nos quieran poner. ¿Deberían funcionar de una vez las especialidades? Podría ser la solución. Otra que se me ocurre es proteger , reforzar, cuidar al personal de los servicios más conflictivos, con cursos o con supervisores que realmente se preocupen por su gente.
         Ahora en mi nueva parada, hemodiálisis, hasta he ido a un congreso en Valencia (con los gastos pagados incluida una cena de gala que para una inexperta congresista como yo no podía ni creer). En fin, otro mundo.

         ¿Sabéis qué me asusta? Que se me olvide. Que me acostumbre. Poseo un don para la queja que puede vencer a las comparaciones que le proyecte mi memoria cuando pasen unos años y la novedad se vuelva costumbre.
         Respecto a este blog, pronto reanudaré mis entradas con anécdotas, con vivencias, más que nada porque probablemente el mes que viene haga noches y estaré sola, solita, sola ante el peligro (miento, los móviles de mis expertos y apiadados compañeros estarán encendidos). Seguro que Murphy (el de la ley) ya se está preparando para troncharse conmigo, lo que no sabe el muy cachondo es que ya le despellejaré yo por aquí.  
        
         Y me despido subrayando lo que he escrito en uno de los párrafos anteriores. Si no te gusta donde trabajas, ¡huye en cuánto puedas! ( o al menos inténtalo, seamos realistas, no está la cosa como para andar tiquismiquis). Pero como dice Bebe en su último disco, que aprovecho para recomendar:
         
          «Si no arriesgas no ganas y mueres en la espera.
          Escupe el trozo de manzana que te hizo dormir,

          la vida es para ti... »

2 comentarios:

  1. Cuánto me alegra este cambio Irene.
    Ya era hora que te tocara.
    Del suelo. ..al cielo!!
    Estaré pendiente de tus nuevas experiencias
    Un besazo, exitosa compañera!

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  2. Acabo de terminar tu segundo libro (he estado totalmente enganchada hasta el final) y estaba pensando cuándo escribirias algo en tu blog y mira por dónde. Me alegro que estés contenta en tu nuevo trabajo, siempre dan miedo los cambios pero cuando una está quemada es lo mejor. Es verdad que acabarás quejandote de éste pero es que nada es perfecto y de todas formas, si nos cuidaran más a las que cuidamos otro gallo cantaría. Que la suerte te siga acompañando porque entre la oposición, los libros, tu nuevo destino...parece que todo te va genial. Te deseo lo mejor

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