lunes, 15 de septiembre de 2014

viernes, 12 de septiembre de 2014

No estaba muerto, estaba de parranda…

Entiendo que alguno de vosotros hayáis dudado de mi estado vital, o festivo, o ni quiero pensar qué se habrá cruzado por vuestras cabecitas locas, aunque prefiero cualquier cosa a que no os hayáis dado cuenta de mi vacío informativo. Y no, no estaba muerta, ni de parranda, es mucho menos notorio, ni emocionante, de hecho, es lo peor… Estaba (y estoy) con la (piiiiiiiiiiiiiiiii) OPE.
         ¡Sí! Al final decidí aplastar al gusanillo (os remito a la entrada “no hay manera”), y agarrando al toro por los cuernos o por el rabo, ya que voy de culo, me puse a estudiar, bueno, repasar, corrijo, leer, ¡qué leches! mariposear con los apuntes de un lado para otro cual intelectual que prefiere estar estudiando que leyendo una novela fresquita en la orilla de la playa. Tan lejos de la verdad… Me he leído cuatro novelas en quince días, pero los apuntes han viajado conmigo a donde quiera que haya ido, por si por infusión (ciencia infusa) se me instalaban en la memoria. Y sí, al final me los he leído, (excepto la constitución que eso es para nota), y ahora me pregunto ¿Y para qué?

         Porque no me acuerdo de nada. Soy un melón. A este paso como haga la oposición y los gerentes vean mi nota, me quitan el contrato. ¡Pero si yo era lista de pequeña! ¡Ay, Dios! ¿Alguno estáis como yo? Por compasión, decid que sí…
         En serio, ¿hay alguien que se sabe las vitaminas? Si sí, mi más sincera felicitación.
         ¿Y las vacunas? ¡Son imposibles! Me parto con el calendario vacunal que cambian a cada año… ¿Para qué nos lo tenemos que saber si hay carteles en todas las consultas? ¡Seamos prácticos, señores! ¡Qué no tenemos tiempo para chorradas!
         ¿Y el tema de la calidad? ¿Eso, no? ¿Verdad? Decidme que no. Ahí no hay manera de meter mano. Vamos, que yo estaba con mi fluorescente preparada para subrayar pero ni lo destape, con eso os digo todo.
         ¿Y por qué tenemos que estudiar todo esa cantidad de paridas que no se usan en el día a día? No, no os engañéis. No es para que seamos más listos, o para ser más competentes y dar mejor servicio a nuestros clientes, no… Es porque el año que viene hay elecciones. Sí. Y tú te jorobas, y tiras de bíceps, y tríceps, para cargar con todos tus apuntes en la maleta.
         De lo que hemos pagado, del método de selección, de tema bolsa, de los que se van a examinar un día después porque su religión no les permite trabajar (y se ve que ni pensar) los sábados; no voy a tocarlo porque dejaríais de leerme por soez.
         Y es por esto que no estoy escribiendo en el blog. Os debía una explicación. Y esta es. Aunque asumo que por el estilo de oposición que han dictado no tengo nada que hacer, al menos me quedo tranquila conmigo misma. No es humildad, me he leído las bases, y esta oposición es para listos con memoria de elefante y mucho tiempo libre.
         A partir del 4 de octubre volveré a la carga con anécdotas hospitalarias.
         ¡Ah! Si os desesperáis, leed Abrázame que no te quiero, os prometo que os despejará. Y sí, soy yo la de la entrevista del colegio de enfermería de Madrid.



         Besos.